De un liderazgo autorreferencial a un liderazgo en movimiento

La palabra líder, liderazgo es una de las más usadas en estos tiempos e incluso algunos dicen que ya está muy trillada (manoseada, usada). No dudamos que esto sea así, pero dependiendo el observador o la orientación que se le pueda dar podemos hablar de su vigencia o no. Las diversas organizaciones siguen apostando por procesos de coaching, formaciones, capacitaciones, talleres que promuevan un liderazgo más efectivo que respondan a los desafíos que se presentan. La ICF (ahora ICF Professional Coaches) de la cual soy coach miembro y credencializado, dedica mucho tiempo a la investigación en liderazgo y contribuye significativamente al entrenamiento de líderes de alto impacto en el mundo. Vamos buscando cada vez más la formula del liderazgo o el líder ideal que nos “salve” de la crisis. También podemos ver que aparecen nuevas maneras de llamar al líder, pero que en el fondo hablan de ese líder de ayer, hoy y siempre. Aparecen modelos de liderazgo en referencia a personajes que han impactado por su contribución o respuesta a situaciones específicas. Esos modelos pueden inspirarnos y es muy bueno, pero a veces cuando se nos viene el mundo en contra por coyunturas que no podemos dominar, adaptarnos a ellas o hacer una lectura mesurada, esos líderes que inspiran quedan en un segundo plano y nos envolvemos en esa crisis que puede ahogarnos, sumergirnos en un mar sin fondo.

Sin duda agradecemos a eso líderes que nos inspiran y siguen inspirando, pero caminar en un sentido de madurez en nuestro propio liderazgo es hacernos cargo de él y comenzar a vivir, caminar, experimentar el dominio, responsabilidad de nuestro estilo que pueda generarnos realización en nuestro entorno. Y es allí donde nos desafiamos a nosotros mismos y co-creamos un liderazgo autosostenibe desde la energía y el movimiento que le podamos dar a nuestro “ser líder”. No cabe duda también que ese propio estilo que vamos generando se irá inspirando de los líderes que han tenido notable influencia sobre nosotros y el marco, contenido referencial que le demos. “Nuestros pensamientos influyen sobre nuestra manera de actuar y de vivir como la practica que hagamos de ellos”. La educación, formación entrenamiento del liderazgo es una vigencia en todo momento y en todo contexto sociocultural.

¿Un liderazgo autoreferencial?

La palabra “autoreferencial” o “autoreferencialidad” en estos tiempos comenzó a tomar más conciencia en mi persona curiosamente en un encuentro con jóvenes invitado hace unos años por la OMP Perú donde debía motivar a los jóvenes al compromiso. Fue un hermoso encuentro, guardo gratos recuerdo de él. Después de mi intervención le tocó el turno al Dr. Pbro. Pedro Hidalgo, actual Rector de la Universidad FTPCL del Perú. Me quedé a escucharlo y en su estilo atractivo trataba de explicar a los jóvenes una de las características de la sociedad actual y de la persona que es la autoreferencialidad, y les decía, retaba a que “si hay alguien en el auditorio que pueda tocar con su nariz su ombligo era un campeón”. En el ambiente se escuchó un susurro de risas, pues se veía difícil hacerlo. Y les explicó que de la misma forma hacemos que el mundo gire en torno a nosotros, perdiendo el eje de su propio movimiento y dinámica. Me quedé muy impresionado por la explicación y comencé a reflexionar que una de las características de esta sociedad es hacernos creer que mis verdades giran en torno sólo a mí y todo debe calzar en mí, perdiendo el sentido de objetividad de lo que pueda estar pasando alrededor y de cómo debemos descubrir el sentido de la verdad en el reconocimiento profundo de la realidad. El postmodernismo nos ha hecho creer que puedo fabricar la verdad cuando objetivamente debemos reconocerla en esa realidad que existe, la verdad subjetiva se ha impuesto en esta cultura postmoderna a la verdad objetiva y racional.

Esta característica de la autoreferencialidad que existe en el postmodernismo influye en la manera de concebir el liderazgo también en la actualidad. Se acentúa más el liderazgo personal o el “liderazgo de apetitos personales” que desemboca a una forma narcisista del mismo como un “personalismo del liderazgo” antojadizo. La influencia del marketing personal, publicidad, las redes sociales generan nuevos estilos de liderazgo que van concibiendo nuevos personajes que con su manera muy cercana o habitual de comportamientos cotidianos atraen a muchas personas, mayoritariamente generaciones muy jóvenes. Estos llamados “influencers” los encuentro en grandes cantidades y se valen de la publicidad para posicionarse sobre otros líderes. Podemos decir también que lo emocional o estados de ánimo prima en esos comportamientos que van creando estructuras y estilos nuevos de ser persona. Se ha visto a estos influencers, yotubers motivados por nobles causas en conflictos sociales, pero azuzando más a adolescentes y poblaciones en redes para protestar a veces con finales tristes como la destrucción del bien común. Estos “personalismos del liderazgo”, no liderazgo personal o de la persona se superpone sobre el liderazgo que apunta a lo colectivo y comunitario.

Una sociedad autoreferencial que influya en los modos de ser líder desfragmenta la visión integral del liderazgo. La autoreferencialidad alimenta quedarnos en la zona de confort, incrementa la supremacía del ego sobre el yo. Tomar conciencia de nuestro yo y su relación con el mundo nos redescubre como personas, su misión y contribución a lo colectivo, lo comunitario. El ego se impone sobre el yo autoreferencializándolo e imponiendo sus caprichos y tiranías. La conocida fabula de Narciso nos sitúa en esa tiranía del ego sobre el yo: egolatría. El líder debe aprender, entrenarse a salir de esa tiranía autoreferencial e ir al encuentro de los otros para juntos apuntar a la misión y visión de la organización. Debe entrenarse en un desarrollo emocional integral y adquirir competencias emocionales que lo hagan más maduros de su gestión en el propio liderazgo. Al respecto de esto último resalto la hermosa experiencia en la Universidad Católica San Pablo de la Paz, Bolivia donde pude facilitar como coach invitado de Perú el módulo emociones y competencia emocional del “Diplomado de Coaching, Liderazgo y Negociación”. Los estudiantes en dos días con dinámicas y reflexiones pudieron integrar este fascinante y maravilloso mundo de las emociones. Jugando, reflexionando aprendimos juntos, liberando lo mejor de nosotros. Unos grandes líderes de Bolivia los participantes.

¿Un liderazgo en movimiento?

Hasta aquí hemos visto que quedarnos en un liderazgo autoreferencial puede paralizarnos en el desarrollo de nuestro propio liderazgo. La definición clásica que tenemos sobre liderazgo es influencia. En este sentido el liderazgo se ve como la capacidad de Influir “positivamente” en los demás procurando intencional e interpersonalmente un objetivo, una meta, una finalidad. Pero la tangibilidad de la influencia, es decir, lo visible de ella, sólo se da por la capacidad de movilización del líder, que genera convocatoria, cohesión, y “comunidad transformadora” en su sentido máximo. Desde nuestro enfoque, definimos el liderazgo como la “capacidad de generar movimiento transformador y responsable que cohesiona y crea comunidad”.

Veamos el siguiente gráfico para la comprensión de un “Liderazgo en Movimiento” y su impacto en el medio para crear comunidad:

Expliquemos este gráfico:

  • Persona. – El liderazgo se da en el ser humano que es persona, hombre y mujer, dotados de voluntad e inteligencia, facultades que los distinguen de lo demás seres. El liderazgo se inicia en la persona y termina en la persona. Por lo tanto, todo aquello que denigre su condición esta ajena al verdadero sentido del liderazgo. Por eso decimos que el liderazgo ejerce influencia positiva sobre los demás, crea cambios de conducta y otorga una nueva perspectiva del mundo y del quehacer cotidiano. El liderazgo siempre estará al servicio de la persona es su inspiración y motivo inspirador.
  • Movimiento. – Pero ¿qué es lo que hace visible la influencia positiva que ejerce la persona a través del liderazgo? El movimiento. Sí, un movimiento (Santo Tomás de Aquino en la Summa Contra Gentiles, Libro I, Cap. 97define la vida como movimiento, diciendo que “son vivientes aquellos seres que se mueven a sí mismo”) que desplaza toda una energía vitalizadora y transformadora en el ser de la persona hacia “el otro”, persona como la que ejerce liderazgo. Pero estemos atentos, sí sólo nos quedáramos en un cumulo de atributos, cualidades y demás bondades que tiene el líder, pero no las moviliza para la transformación de otros, sólo estaríamos hablando de una persona que es espléndida, pero que se queda sólo en sí misma, cayendo en la destructora autoreferencialidad (Papa Francisco, evangelii gaudium, n. 8, 2013)
  • Convocatoria. – Es el resultado natural e inmediato del ejercicio del liderazgo. Es producto del despliegue de energías movilizadoras, donde el líder tiene la capacidad de conocer la visión, intuir el camino para alcanzarla. Por eso el líder debe expresarla con claridad, sinceridad y alegría: “esto es lo que buscamos y queremos, y hacia ello debemos caminar”.
  • Cohesión. – Pero si nos quedamos sólo en la convocatoria y no “cohesionamos”, es decir, alineamos a los integrantes del grupo en la visión que todos persiguen con objetivos y metas claras, estaríamos derrochando inútilmente un cúmulo de energías sin sentido. No basta que el líder intuya en el corazón la visión, es necesario comunicarla, alineando a los demás en ella, respetando el proceso de cada uno, no imponiéndose sobre los demás, teniendo la capacidad de impactar, entrar en la vida de los demás, pidiendo permiso, pues a quienes acompaño como líder son “tierra sagrada”. La cohesión es la cualidad del líder donde todos sincronizan energías y se dirigen hacia la meta.
  • Comunidad. – Hasta la cohesión hemos creado un equipo donde los integrantes de él despliegan sus atributos a favor de los objetivos propuestos. Pero sólo se da la fecundidad del logro pleno del equipo cuando este se convierte en comunidad. La comunidad posee el don, el regalo, la energía de desarrollar plenamente el potencial de los integrantes, de ayudarlos a descubrir su vocación y acompañarlos en ella. La comunidad transforma plenamente a sus integrantes, los “religa” (Xavier Zubiri, acuña el concepto de “religación” donde se expresa la capacidad que tiene el hombre de “trascender”, “relacionarse” plenamente consigo mismo, con los demás y con el totalmente Otro) En la comunidad más que compañeros o amigos, nos hacemos hermanos, pues se genera un vínculo sagrado y duradero.

El liderazgo en movimiento aporta para una ecología humana integral y emocional, libera y despliega todo un mundo de posibilidades para abrir camino en los desafíos de hoy. Desde la Escuela de Coaching Profesional y Liderazgo RHL Global School de RHL – Red Haciendo Líderes apostamos por este nuevo modo de Hacer Líderes. Este modelo se sostiene del emergente modelo de coaching que promovemos en la Escuela RHL.

Hoy vemos desafiante la formación y entrenamiento de líderes que sean protagonistas del cambio, ciudadanos de un mundo para todos. Líderes que respeten el bien común y pongan la ética en el centro de su modo de vivir, de actuar. Estos líderes capaces de dialogar y construir con los demás comunitariamente, cuidando nuestro amado mundo, “la casa de todos“. Apostamos también por una formación y entrenamiento de emprendedores que emprendan primero su propia vida y fuera de acentos publicitarios de promoción en sus emprendimientos, vivan una profunda espiritualidad y amor hacia la humanidad. YO LÍDER EN MOVIMIENTO !!!

DÉJAME SOÑAR CONTIGO…

Quisiera que los jóvenes como tú puedan tener la oportunidad de formarse y realizar sus sueños y proyectos.

Quisiera que los jóvenes mejoren sus condiciones de vida con trabajos dignos e innovadores que puedan estimular su creatividad y promover sus talentos.

Quisiera que los jóvenes no sólo lleven el pan a sus hogares, sino que enseñen a otros a ganarse su propio pan.

Quisiera que la pasión, la alegría y la vitalidad que caracteriza a nuestros jóvenes inflamen nuestros corazones para construir una comunidad más fraterna y solidaria.

Quisiera que no los marginen por el hecho de ser jóvenes, sino que aprendamos de sus cuestionamientos y recojamos la verdadera riqueza que los caracteriza.

Quisiera que sean libres con responsabilidad y puedan liberar a otros jóvenes en la verdad, la justicia y el amor.

Quisiera HACER LÍDERES para Construir el Verdadero Cambio y así brillar contigo por todos los lugares, LIBERANDO EL POTENCIAL DE TODOS Y DE TODAS.

PREGUNTAS CON PODER

1.- ¿Quiénes son los líderes que han movilizado lo mejor de mi y han influido en mis pensamientos y acciones?

2.- ¿Qué movimientos debo hacer hoy para recuperar lo mejor de mi liderazgo capaz de impactar en mi propia vida y en la de otros?

3.- ¿Qué movimientos debo hacer en mi comunidad para logar las metas y desafíos que nos hemos planteado?

4.- ¿Cómo cohesionar la energía movilizadora que tienen los miembros de mi comunidad que sintonice con el propósito institucional?

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